Castigo
No soy ningún director de juego experto, de hecho soy de los que aprenden por las malas. No hago mas que cometer errores que intento subsanar muchas veces metiéndome aún mas en el barro, pero poco a poco voy aprendiendo lo que consigue Batman en El Regreso del Caballero Oscuro (cómic indispensable, id acudiendo a vuestras librerías), a convertir el barrizal en un quirófano (el que lo haya leído lo entenderá)
La cuestión del titulo del post es sobre mi experiencia el tema del castigo a los jugadores. ¿Cuantos jugadores se os descontrolan por creerse invencibles? ¿Cuantos jugadores saben que no les vas a matar y cometen las mas absurdas e innecesarias acciones por el simple retar al Master? Poco a poco aprendo a dar su merecido a estos jugadores arrogantes.
Personalmente tengo solamente uno que es así, el resto son tremendamente calculadores y cautos. Es un guerrero enano capaz de enfrentarse a legiones de enemigos, de acabar con los mas formidables guerreros de la faz de la tierra sin ni siquiera despeinarse. Su defecto es que su personaje es bastante "tonto", confunde la marcialidad orgullosa de los enanos típicos con una cabezonería violenta que no hace mas que meter en problemas al grupo. Pero al ser el mas poderoso de todos es capaz de salir de esos conflictos solamente por la violencia. Allá atrás le demostré que no era infalible, dos siniestros asesinos élficos le cortaron su brazo en un combate, lo que le supuso estar lisiado al menos dos sesiones sin usar su mano hábil y no siendo tan infalible en combate. Pensaréis que la manera de castigar un comportamiento así debería ser algo mas sutil, despojarle de su honor o algo por el estilo, pero hay que aprender a atacar donde más les duele. Si el personaje su única y exclusiva función es una máquina de matar, quítale eso, le castrarás y aprenderá la lección.
Ahí no se quedo la lección de aprendizaje que intento darle a este jugador. Cuando fueron a las tierras del norte se encontraron con una misteriosa druida que les salvó de unos trolls en una orilla después de haber estado varios días en la mar por haber naufragado su barco. Esta druida le dijo que si quería recuperar su brazo debería tomar una poción, pero que todo tenía un precio. Ni corto ni perezoso se tomó la misteriosa pócima de aspecto sospechosamente verde. Después de una noche su brazo le volvió a crecer... pero el resto de su cuerpo también cambió. La pócima le confería las habilidades regenerativas de un troll, pero con su consiguiente aspecto. ¡Se convirtió en el primer enano-troll de la historia! Logró que su Característica de Carisma bajara a 5, desde entonces es incapaz de ir por una ciudad sin que le traten como a un leproso.
A otros jugadores avariciosos les robo sus riquezas, o les doy tantas que sean incapaces de dormir o de fiarse de alguien para que no se las roben, juego con su paranoia vamos. A los que ansían el poder los hago caer en el desprestigio y desgracia...
En fin, estas son mis experiencias respecto a los castigos a los jugadores. ¿Cuales son las vuestras?
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